Kundalini Awakening Process (KAP): un análisis crítico

Jun 28, 2026 | Artículos

Sobre la relación entre el sistema KAP y el concepto tradicional de kundalini


Introducción

Sin entrar en una crítica exhaustiva y excesivamente técnica —la cual es necesaria—, me dispongo a continuación a mostrar brevemente y de manera inteligible algunos de los problemas de este nuevo sistema contemporáneo.

La presente crítica, pues, se fundamenta en dos grandes problemas: por un lado, la falta de origen y fundamento tradicional; por otro, la contradicción constante con respecto a las tradiciones que han desarrollado el concepto de kundalini. De este segundo problema se derivan cuatro cuestiones principales: la pasividad, el aislamiento, la incomprensión del despertar de la kundalini y la cuestión del universalismo.

¿QUÉ ES EL KAP?

El Kundalini Awakening Process (KAP), en castellano «Proceso de Activación de la Kundalini», es un sistema que busca el despertar de la energía kundalini mediante la transmisión directa de energía. Este sistema fue creado por el estadounidense Venant Wong, «quien descubrió que, a través del tacto, podía activar un sistema energético de la persona» y que, además, «podía transmitir esta habilidad a otros». [1]

El funcionamiento del sistema es bastante claro: las sesiones comienzan con el facilitador realizando una «larga introducción»,[2] en la que se «describe qué es el KAP, cómo se mueve la energía por el cuerpo y qué puede ocurrir durante una clase, tanto física como mentalmente».[3] Es decir, son concretos, ya que te informan «que puedes oír a gente reír, llorar […] moverse»,[4] gritando, «en algunas ocasiones hay gente que puede llegar a tener visiones de colores o de emociones, incluso “visitas”»,[5] o que simplemente se alcance «un grado de relajación superlativo».[6] A continuación, el facilitador realiza una demostración con voluntarios, los cuales ya están «activados».[7] A partir de ahí, todos se tumban con los ojos cerrados y comienza a sonar música «con mucha, mucha potencia y a todo volumen».[8]

Tal como escribe Álvaro Luengo en su artículo para Esquire, quien piense que se trataba de música relajante está muy equivocado, ya que «se parece más a la de un fiestón de los que acaban de día».[9] En la misma línea, Rafa Martí, de El Español, describe que en su sesión sonó «una versión electrónica de Baianá» —durante la demostración—, así como «versiones del tema principal de Titanic, canciones de Michael Jackson», e incluso otra canción «más agresiva».[10] Estas no son evidencias anecdóticas. Amalia Panea, de Women’s Health, confirma que «el volumen y la fuerza de la música es una de las cosas que más [la] impresionó. Durante la sesión escuchas auténticos “temazos”, de hecho, hubo gente que acabó de pie casi bailando como si estuviera de fiesta».[11]

Entonces, ¿qué se supone que está haciendo el asistente? De acuerdo con las instrucciones que recibe, su papel es esencialmente pasivo: únicamente permanece tumbado, con los ojos cerrados y escuchando —inevitablemente— la música a todo volumen. Sonia Roso, facilitadora de KAP, lo dice sin ambigüedades:

«Lo único que tenéis que hacer es rendiros. Tumbaos, cerrad los ojos y escuchad la música. Vosotros no tenéis que hacer nada más, seremos nosotras […] quienes trabajaremos vuestra energía tocando en determinados puntos de vuestro cuerpo. »[12]

Dicho de otro modo, el KAP es un sistema pasivo para «despertar la kundalini»: no es el asistente quien debe despertarla voluntariamente, sino que esta le es despertada por el facilitador.

Así es una sesión de este sistema.

LOS PROBLEMAS

En primer lugar, aunque utiliza el término «kundalini», este sistema no reconoce como origen ni fundamento ningún linaje tántrico, yóguico ni tampoco ninguna escritura de estas tradiciones. Así pues, tanto el origen del sistema como el propio sistema se encuentran efectivamente fuera de los anteriores contextos índicos tradicionales.

El segundo problema está íntimamente ligado al primero, ya que es su consecuencia: como el KAP no tiene nada que ver con ninguna tradición índica, este sistema —su lenguaje y su modo de funcionamiento— es contradictorio con las enseñanzas de las tradiciones originarias. De aquí se desprenden las cuatro cuestiones siguientes.

Si hay algo que destaca del KAP, es el hecho de la pasividad. Tal como he explicado al principio, el objetivo de este sistema es activar la energía kundalini en el interesado. Esta activación, sin embargo, es pasiva y externa, ya que no depende del asistente. Julia Bergh, una de las primeras facilitadoras del sistema en Suecia, deja clara esta característica del KAP al afirmar —sin justificarlo— que la kundalini «tiene un poco de mala reputación» porque en muchas prácticas «se fuerza la activación de la energía»;[13] el KAP, en cambio, se presenta precisamente como lo contrario.

Ahora bien, activar la kundalini tal como lo hace el sistema de Wong es algo que no se encuentra descrito en ninguna escritura de referencia. Los sistemas tradicionales índicos dejan claro que la kundalini se activa en contextos muy concretos, es decir, mediante prácticas ascéticas/iniciáticas —como el hatha yoga—. Así, por lo general, el despertar de la kundalini depende de que el interesado —el asceta— practique rigurosamente el sistema en cuestión.

Basta con mencionar algunos ejemplos procedentes de la literatura tradicional. La Yoga Kundalini Upanishad describe el despertar de la kundalini como un proceso activo y deliberado, afirmando que esta se despierta «mediante la práctica» y que el practicante —el sabio— debe «agitar la Kundalini con todas sus fuerzas […] durante un período de [48 minutos]»,[14] junto con otras prácticas.

En la misma línea, la Hatha Pradipika también asocia este fenómeno con la práctica de técnicas concretas, afirmando que la kundalini es despertada «mediante la práctica de asana, kumbhaka y mudra».[15] La Siva Samhita refuerza esta idea al sostener que el yogui debe «hacer todo esfuerzo posible para practicar mudras» con el fin de «despertar a la diosa dormida [kundalini]»,[16] mientras que el Amanaskayoga vincula el estado de absorción (laya), mantenido durante un tiempo determinado, como desencadenante del despertar de la «kundalini suprema» (kundalini para).[17]

Es evidente, pues, que la kundalini se despierta mediante la acción propia, no mediante la pasividad.

Otra cuestión a destacar del KAP es el aislamiento. Según este, la energía kundalini «existe» por sí sola y no va asociada a ninguna doctrina; de este modo, basta con tumbarse y dejarse llevar para que un tercero inicie el proceso de activación. El KAP es, entonces, un sistema sin prácticas ni técnicas, cuyo único objetivo es despertar la kundalini. Esta visión, sin embargo, es profundamente errónea.

En la tradición índica —el origen de la kundalini— esta energía nunca constituye un objetivo único, no aparece sola ni tampoco opera independientemente del sistema tradicional. Dicho de otro modo, la kundalini está íntimamente ligada a un conjunto de técnicas (asana, pranayama y mudra, por ejemplo), prácticas y formas muy concretas de entender la realidad (chakras, nadis, etc.). Sin ir más lejos, la kundalini está siempre integrada en sistemas —índicos— iniciáticos y ascéticos, los cuales son naturalmente selectivos y disciplinarios, entre otras características.

La tercera cuestión es la incomprensión de lo que implica el despertar de la kundalini. Por alguna razón, los textos de la página web oficial no son demasiado claros, pero es posible entender lo que consideran como síntomas del despertar.

Tal como dicen sus «clientes» —un término curioso y revelador para referirse a los practicantes de este sistema supuestamente «espiritual»—, se puede disfrutar de una «sanación profunda y […] experiencias fuertes espiritualmente hablando […] realizaciones profundas, una perspectiva más clara, una intuición más sólida, cambios en la percepción de la realidad, alto desarrollo de los sentidos, una capacidad para sentir profundamente, estados de conciencia más profundos, un sentido de propósito en la vida, mayor y profunda conexión con ellos mismos, certeza, vivir con el corazón abierto, estados de gozo absoluto, estados de conciencia no duales, unidad… y la lista no acaba. Afecta todos los aspectos de su vida y los resultados en tomar decisiones alineadas con su salud, su estilo de vida y su propósito de vida.»[18]

Además, afirman, también puede ayudar a «conseguir tu màximo potencial físico, mental y emocional. También dicen que equilibra el sistema nervioso, alivia el estrés, mejora el sueño, aumenta la creatividad […] y ¡hasta la libido!.»[19]

Dicho de otro modo, un sistema contemporáneo y comercial, desligado de toda tradición y espiritualidad índicas, afirma producir efectos verdaderamente espirituales en sus «clientes». Si bien tradicionalmente, para alcanzar «experiencias fuertes espiritualmente hablando» y «estados de conciencia más profundos», era necesario acceder a sistemas iniciáticos/ascéticos, ahora puede lograrse pagando entre 50 € y 60 € por sesión.

Esta lista, a pesar de contener afirmaciones exageradas y ser algo parecido a un cóctel de lenguaje aparentemente espiritual, está formulada para ser compatible con el mercado. En el fondo, intentan reformular un lenguaje medieval yóguico-técnico como un lenguaje contemporáneo —superficial y vago— de desarrollo personal y «espiritualidad» moderna: ¡el KAP puede ayudarte con el estrés, el sueño y la creatividad!

Pero ¿qué dicen las escrituras? El despertar de la kundalini se asocia a procesos de perfección espiritual; aquello que, simplificando mucho, hoy llamaríamos la «iluminación» y, por si fuera poco, también implica la obtención de poderes y la inmortalidad: el Dhyana Bindu Upanishad afirma que el yogui obtendrá la salvación mediante la kundalini,[20] y que esta, «cuando está en la garganta, hace que el yogui obtenga Siddhi [poderes]».[21] Asimismo, la Goraksha Samhita confirma que la liberación se obtiene mediante la kundalini: «Así como uno abre una puerta por la fuerza con una llave, así el yogui debe forzar la puerta de la liberación por medio de la kundalini».[22]

La kundalini, dice la Pradipika, «proporciona la liberación al yogui y la esclavitud al ignorante»,[23] y también deja claro que el «samadhi [el estado de perfección espiritual] aparece automáticamente en el yogui cuya sakti [kundalini] está despierta y que ha abandonado todas las acciones».[24] Pero son las palabras de Srinivasa, escritas en el siglo XVII en su tratado titulado Hatharatnavali, las que pueden servir de sentencia: «El yogui que estimula la sakti [kundalini] obtiene poderes sobrenaturales (siddhi). Trasciende fácilmente kala (la muerte). ¿Qué más hace falta decir?».[25]

Por último, está la cuarta cuestión, la cual es una de las responsables, junto con la primera —la falta de origen y de vínculo tradicional—, de toda la confusión actual: la cuestión del universalismo.

La kundalini no es algo universal ni objetivo, como sí lo es la conciencia. La energía kundalini o, mejor dicho, su existencia y veracidad, son defendidas y se enmarcan en un contexto muy concreto: las tradiciones índicas, específicamente el tantrismo, algunos yogas y el sanatana dharma. Los budistas, judíos, cristianos, drusos, taoístas, sintoístas, etcétera, no creen en la energía kundalini.[26]

Como la kundalini solo existe dentro de la cosmovisión de las tradiciones índicas, estas constituyen la base de la creencia en ella. Esto implica que quien crea en esta energía debe aceptar necesariamente los «marcos» establecidos por dichos sistemas/tradiciones.

Por consiguiente, la energía kundalini —y todo lo referente a ella— no está abierta a la interpretación indiscriminada de cualquiera. Esta cuenta con unos fundamentos textuales bastante claros, como la Yoga Kundalini Upanishad, la Siva Samhita, la Hatha Pradipika, la Hatharatnavali, el Amanaskayoga, entre otras. Esto significa que la autoridad sobre todo lo relacionado con la kundalini reside, en primer lugar, en las escrituras de referencia y, en segundo lugar, en los maestros/gurus de estas tradiciones, y no en alguien ajeno o desvinculado de ellas.

ENTONCES, ¿QUÉ ES?

Una vez eliminada la kundalini de la ecuación y aceptando como plausibles las acciones surgidas (gritos, llantos, visiones, movimientos erráticos) en las sesiones de KAP, surge una nueva pregunta: ¿qué provoca esas extrañas sensaciones y acciones que ellos relacionan con la kundalini? Quizá la respuesta más cercana la ofrezcan sutilmente en la página web oficial del sistema: «Unos lo consideran una experiencia catártica».

De hecho, si el KAP es una catarsis, significa que no tiene nada que ver con la kundalini. La catarsis es la «[r]elajación de la tensión y de la ansiedad obtenida mediante la exteriorización y expresión verbal de experiencias y actitudes dolorosas que habían sido apartadas de la conciencia mediante el mecanismo de la represión»,[27] mientras que el despertar de la kundalini es, tal como he mostrado, no un efecto psicológico y mundano,[28] sino algo espiritual —ligado a un contexto concreto— y equivalente a la «iluminación».

Los efectos producidos por este sistema, por tanto, deben explicarse por otras vías, como la psicología, ya que esta sí puede ofrecer explicaciones. Si se observa atentamente el funcionamiento del sistema, pueden apreciarse claros indicadores o factores causantes de aquellos efectos, como la sugestión, la expectativa, una especie de hipnosis, el contagio somático, etcétera. A partir de aquí, son los expertos en comportamiento humano quienes deben continuar.

Por mi parte, solo puedo concluir diciendo que los efectos de este sistema son muy reales —tal como muestran las vivencias de los clientes—, pero lo son a nivel psicológico, no a nivel espiritual/«kundalínico». Precisamente por estos efectos, conviene actuar con mucha cautela, ya que este tipo de prácticas puede conllevar riesgos psicológicos.

CONCLUSIÓN

Llegados a este punto, la conclusión se impone por sí sola: el Kundalini Awakening Process no tiene nada que ver con la kundalini, ergo, no puede despertarla.

Al fin y al cabo, lo más grave de este sistema es que se presente mediante un vocabulario técnico extraído de tradiciones muy concretas, a pesar de haber nacido y desarrollado al margen de ellas; todo ello mientras —lógicamente— redefine por completo su significado, funcionamiento y objetivos. Si este sistema se presentara de otra manera, como una experiencia emocional o catártica contemporánea, y con un nombre diferente, la cuestión sería otra.

También es incorrecto afirmar, como hace la periodista Amalia Panea, que sea necesario probar el sistema «para poder opinar»,[29] ya que este —con ese nombre y afirmando activar la kundalini— entra inevitablemente en el ámbito de las tradiciones que han desarrollado este concepto durante siglos, por lo que estas —o sus representantes o especialistas en la materia— tenemos el derecho y la responsabilidad de llamarles la atención y criticarlos.

Afirmar que no se puede opinar sin haberlo experimentado es un intento de invalidar un análisis objetivo, conceptual y metodológico en favor de una experiencia puramente subjetiva. Al final, un sistema o una doctrina también pueden evaluarse desde fuera mediante su lenguaje, su coherencia interna, sus fuentes, sus orígenes, su metodología y su seguridad.





[1] Panea, Amalia. «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.» Women’s Health España, 7 set. 2022, https://www.womenshealthmag.com/es/fitness/a41064503/kap-nueva-disciplina/. Consulta: 28 juny 2026.

[2] Rosenberg, Nicky. «KAP – the Spiritual Therapy Form.» Grounded Magazine, 1 des. 2022, https://groundedfactory.com/blogs/news/kap-the-spiritual-therapy-form. Consulta: 28 juny 2026.

[3] Íb.

[4] Panea, «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.»

[5] Luengo, Álvaro. «Qué es el KAP y qué beneficios tiene activar el Kundalini.» Esquire España, 19 març 2023, https://www.esquire.com/es/salud-fitness-running/a41016582/kap-kundalini-que-es-beneficios/. Consulta: 28 juny 2026.

[6] Íb.

[7] Panea, «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.» y Martí, Rafa. «Un día haciendo Kundalini con Josef Ajram en Ibiza: «Mi cuerpo se movía solo; lloré sin saber por qué».» El Español, 18 juny 2022, https://www.elespanol.com/reportajes/20220618/haciendo-kundalini-josef-ajram-ibiza-cuerpo-sin/680932249_0.html. Consulta: 28 juny 2026.

[8] Panea, «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.»

[9] Luengo, «Qué es el KAP y qué beneficios tiene activar el Kundalini.»

[10] Martí, «Un día haciendo Kundalini con Josef Ajram en Ibiza.»

[11] Panea, «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.»

[12] Luengo, «Qué es el KAP y qué beneficios tiene activar el Kundalini.»

[13] Rosenberg, «KAP – the Spiritual Therapy Form.»

[14] Yoga Kundalini Upanishad 1.8-9 i 11-13.

[15] Hatha Pradipika 4.10.

[16] Siva Samhita 4.22.

[17] Amasnaskayoga 1.57.

[18] KAP Academy. «¿Por qué KAP?» https://www.kapacademy.com/es/sobre/. Consulta: 28 juny 2026.

[19] Luengo, «Qué es el KAP y qué beneficios tiene activar el Kundalini.»

[20] Dhyana Bindu Upanishad 66-68.

[21] Dhyana Bindu Upanishad 73.

[22] Goraksha Samhita 1.51.

[23] Hatha Pradipika 3.107.

[24] Hatha Pradipika 4.11.

[25] Hatharatnavali 2.123.

[26] Debe evitarse caer en el sincretismo y el universalismo New Age. Es probable que alguien piense que la kundalini sí tiene equivalentes en otras religiones; sin embargo, esto no solo es problemático, sino también incorrecto. Las energías en las que otras religiones puedan creer son fenómenos propios que pertenecen a cosmovisiones diferentes e incompatibles entre sí.

[27] «Catarsi.» Diccionari de la llengua catalana (DIEC2), Institut d’Estudis Catalans, https://dlc.iec.cat/. Consulta: 28 juny 2026.

[28] Debe tenerse en cuenta que el término catarsis tenía un significado mucho más profundo en la antigua Grecia. Aquí, sin embargo, se utiliza en su sentido psicológico moderno.

[29] Panea, «KAP: la nueva disciplina energética que te va a romper los esquemas.»