La meditación, la percepción

Jun 19, 2020 | Articles

“El Yoga consiste en suprimir las modificaciones mentales

estableciendo la consciencia en sí misma y por sí misma.

En ese momento, el perceptor descansa en su propia naturaleza esencial.”

Yogasutras de Patañjali Cap. I

El propósito de nuestra existencia es tomar conciencia de nuestra propia evolución como seres humanos. Para que ello ocurra nuestras energías internas, nuestra energía psíquica debe ser “purificada” y equilibrada. Su vibración sutil debe ser  afinada a un tono determinado.  De este modo la percepción a través de tal energía se vuelve más y más clara, y profunda en sus matices. En todo este proceso de toma de conciencia, contamos con dos aspectos:

El Observador/Sujeto: El estado de ver en sí mismo, que debe desligarse de toda creencia propia, juicio e intención que pueda llevarle a interpretaciones interesadas . Para ello es preciso el establecimiento de un método de estudio y práctica sistemática.

Lo Observado/Objeto: El mundo en que nos desenvolvemos y que queremos conocer: físico, emocional, mental. Y en éste también su aspecto astral, mucho más sutil que el consciente.

El proceso de Meditar nos acerca hacia un estado de percepción libre de conceptos, ideas preconcebidas, juicios de valor propios dependientes de nuestras experiencias pasadas, y de nuestros miedos futuros, sumergiéndonos poco a poco, en un plano de percepción pura, a través de la vivencia de la auto-conciencia de nuestra propia naturaleza pura y eterna. Esta experiencia aún en pequeñas dosis marca profundamente la vida de quien medita.

Todo el tiempo estamos canalizando una personalidad que creemos y asumimos como propia, sin darnos real cuenta que es algo que nos viene facilitado por nuestra  familia, educación, entorno en general.

Cuando somos capaces de soltar toda esa información, nuestra mente deviene clara y podemos entonces vislumbrar la verdad de nuestro Ser Verdadero.

Meditación no es canalización

La canalización esta hoy en día muy de moda. Nosotros advertimos que nada hay de malo en ella, pero la canalización no es meditación.

Sus medios pueden parecer semejantes, pero en realidad son totalmente distintos. También lo son sus objetivos y los medios para lograrlos.

Meditación es el medio para Liberarse de la Ilusión, incluso de las ilusiones del mundo de los dioses.

La Meditación del Samadhi. La Sabiduría Apacible

Aclaramos e insistimos en que la meditación requiere, al menos en sus inicios, de una técnica a la que hay que someterse. No podemos llegar al punto en que vamos a meditar sin conocer el cómo, el cuánto, el por qué, etc. Por ello nuestra larga exposición antes de llegar hasta aquí: La Meditación del Samadhi o de la Sabiduría Apacible.

Antes debemos, como en cualquier otra actividad que queramos emprender disponer de una información mínima válida para que nuestra mente racional pueda llegar a percibir algún fruto posible en su nuevo interés. Creemos que es bueno  conocer las teorías que fundamentan la comprensión de que la meditación es un bien inapreciable e incluso diríamos ineludible en nuestra vida. La meditación es tan importante para nuestra salud física, emocional y mental como lo es el descanso regular cada noche y, de ello ya se están dando cuenta muchos científicos médicos que han estudiado sus efectos.

Pero nuestra mente no está acostumbrada a ese hábito, en su «software» básico  la meditación no figura, tampoco en la escuela, ni en la familia, ni en el deporte, etc.

Muchas veces nos viene vestida de ropajes orientales, de incienso, flores y recuerdos de hippies fumados en los jardines del no hacer nada. 

Cuando nos iniciamos en la meditación, generalmente lo hacemos siguiendo las instrucciones de algún libro, artículo periodístico, video y así pretendemos poder permanecer el tiempo que nuestra mente decide, caprichosamente, en ese momento, quizá ilusionado o, esperando que surjan místicas experiencias con las que sanar nuestros males o solucionar nuestros problemas. Pero nada sale cómo esperábamos. De repente aparece la incomodidad, acude a nuestra mente todo de cuanto huimos, mientras intentamos “dejarla en blanco”. Nos duelen las nalgas,  miles de pájaros del pensamiento acuden a nuestra mente, el dolor de cabeza empieza a aflorar… será difícil repetir la experiencia y más difícil que seamos capaces de llevarla más allá del simple adormecimiento que consigue la mayoría de  quienes creen meditar.

Para pescar hay que conocer las artes de pesca, hay que conocer el río, las especies que el río nos ofrece, su alimento favorito, etc. La meditación es lo mismo. Y es curioso como incluso gente bien preparada técnica, intelectual e incluso científicamente, caen en el error de sacar a la meditación de su contexto. 

Yoga Sutras de Patañjali

Los Yoga Sutras de Patañjali, desde nuestro punto de vista,  son la más completa codificación sobre el fundamento de la meditación.

En ellos la meditación es un estadio, un grado, el séptimo, en el conjunto de técnicas y conocimientos que en los mismos se ofrecen. No vamos aquí a profundizar en sus razones para ordenar todo el proceso de consecución de la libertad humana en sus ocho grados pero ahí van como recordatorio:

Los Ocho Grados del Yoga de Patañjali

  1. Yama: Actitudes a tener en cuenta respecto a lo que nos rodea
  2. Niyama: Actitudes a tener en cuenta hacia nosotros mismos
  3. Asana: Práctica de ejercicios psicofisiológicos con plena atención y consciencia respiratoria durante su proceso.
  4. Pranayama: Regulación consciente y deliberada de la respiración
  5. Pratyahara: Sujeción de los sentidos  para llevarlos hacia el  Interior
  6. Dharana: Capacidad de dirigir y concentrar la mente sobre un punto u objeto de conocimiento.
  7. Dhyana: Capacidad de establecer interacciones con aquello que intentamos comprender.
  8. Samadhi: Integración completa con el objeto de nuestra comprensión.

Cuando decimos que meditamos nos estamos refiriendo a un proceso mental  que consiste en enfocar nuestra intención sobre un objeto con la intención de conocerlo y que se compone de tres estadios claros:

  1. Pratyahara/ Interiorización o recogimiento de todos mis sentidos.
  2. Dharana/ Concentración de todo mi ser en el objeto de mi interés, sin esfuerzo, sin lucha.
  3. Dhyana/ MEDITACIÓN o contemplación de lo que acontece durante todo el proceso, sin implicación emocional ni intelectual.

Habitualmente nos referimos al proceso completo, de  un trabajo mental  compuesto de varias fases o grados, Pratyahara, Dharana y Dhyana,  que a su vez dependen también de los grados anteriores: Yama, Niyama, Asana, Pranayama para lograr el éxito.

La imaginación de divinidades, de cualidades superiores apetecibles, la visualización de estados de calma y de sanación, son procesos útiles, muy útiles, pero son paralelos, ayudas en el proceso, pero no son propiamente la meditación.

Meditar es una técnica, un método, algunos maestros dicen una “ciencia de la mente”, que se aprende, no adquirimos dominio sobre ella partiendo de la nada. En ese aprendizaje es muy importante la orientación que recibimos, la motivación con la que emprendemos el camino.

La meditación supone una profunda observación de los sentidos para que estos no nos engañen o confundan, puesto que en ocasiones las interpretaciones, que hacemos de lo que estos nos transmiten, son parciales y por otra parte ellos mismos en su funcionalidad no son infalibles. 

Como nos dice Swami Krishnananda “No podemos controlar los sentidos sólo con la fuerza de la voluntad. Pueden controlarse, pero sólo se los puede vencer en la meditación profunda, en el samyama, en el samadhi…”.

Adquiriendo ese poder inherente a la Consciencia (el poder de reconocer la naturaleza real del Universo), el aspirante asimila el universo a él mismo. (la naturaleza real del universo engloba todo) (PratyabhijñaHridayam).

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