Tots els experts mundialment reconeguts, en tots els àmbits del saber, coincideixen que després de l’impacte de la COVID 19 el món ja no tornarà a ser el mateix. El que ningú sap del cert, és donar-li concreció. La por que provoca la incertesa, és la cadena amb la qual es lliga a l’ésser humà, però podem alliberar-nos de tals cadenes. Podem alliberar-nos de la seva por. Per això creiem molt adequat reflexionar sobre l’escrit de Rabí Naimán de Breslov (1772-1810) important mestre hassídic.

El Rebe Najmán ho va expressar d’una manera absolutament clara: “Tots, no importa qui siguin- poden, d’acord amb l’esforç que li dediquin, començar a efectuar un canvi immediat en les seves vides. Poden elevar-se en l’escala espiritual i rebre una il·luminació encara más gran”. Així doncs, que tots puguem sanar el nostre pasat i fer-lo servir com a trampolí pel nostre creixement espiritual, sense perdre mai de vista el nostre principal objectiu. 

Tot és per a bé!

La Memoria: Recordando el futuro…

¿Quién es sabio? Aquél que percibe el nolad (futuro) Tamid 32a

Rabí Moshé Sofer (1763-1839) comenta que la palabra nolad (literalmente, “nacido”) indica una profunda conexión entre aquello que ya ha “nacido” en el pasado y aquello que aún está por “nacer” en el futuro. Ello nos enseña que el futuro puede ser visto y comprendido sólo estudiando el pasado (Rabí Eliahú Jaim Rosen).

Como hemos visto más arriba, Jojmá y Biná representan “recuerdo” del pasado y “penetración” en el futuro. Hemos visto cómo la imaginación puede cerrar la brecha entre lo espiritual y lo material. La memoria puede comprenderse igualmente como un puente entre el pasado y el futuro.

Así enseña Rebe Rajmán: “Uno debe mantener siempre en la mente la imagen de su objetivo  (Likutey Moharán I, 18:1)”

Explica el Rebe que si uno quiere construir una casa, primero debe imaginar cómo le gustaría que fuese. Con esta imagen en mente, puede ahora diseñar todos sus detalles, dibujar los planos necesarios, adquirir los materiales y ponerse a trabajar para completar la estructura. La imagen mental no sólo guía los pasos en el camino, sino que también actúa como un poderoso estímulo para impulsarnos a llevar el plan a buen término. El mayor incentivo proviene de  mantener en la mente la estructura final deseada.

Esta actitud es crucial para el éxito en la vida. El objetivo último de la vida, el cual siempre debemos mantener en mente, es el Mundo que Viene. El Rebe Najmán habla de “recordar constantemente el Mundo que Viene y mantener este objetivo como lo más importante en la mente”. ¿Cómo podemos recordar algo que está en el futuro?

Una respuesta es que el Mundo que Viene representa una dimensión que sen encuentra fuera de nuestro ámbito  corriente, una dimensión en la cual el tiempo aún no está segmentado, y el pasado, presente y futuro son uno solo. Desde el punto de vista de nuestro actual estado de consciencia, el Mundo que Viene se encuentra en el futuro; pero desde el punto de vista de nuestras almas trascendentes, esta dimensión es ahora (porque el alma trascendente también trasciende a la dimensión del tiempo) . Mas aún, dado que nuestras almas se originan en esta dimensión y vuelven cada noche  mientras dormimos, su memoria está de hecho embebida profundamente en nuestra psique. Por tanto, podemos “recordar” el futuro.

Aunque se encuentra en este mundo material, el alma nunca olvida por completo su origen y finalmente terminará por buscarlo. En el Mundo que Viene, el alma del hombre trascenderá esta vida material para entrar a una dimensión donde el alma reina suprema.

Enseñó el Rebe Najmán: “…la naturaleza espiritual de la Torá trasciende el concepto de vacío. Así, aquél que busca la espiritualidad de la Torá siempre puede aumentar su conocimiento de Torá sin perder nada de la sabiduría adquirida previamente (Likutey Moharán I. 110)”.

Cuanta más espiritualidad uno haya cultivado en su intelecto, más grande será la capacidad para guardar mucha más información en la mente. Aun así, es muy fácil olvidar el verdadero objetivo. Considerando la cantidad de necesidades físicas del hombre, el esfuerzo por ganarse la vida, mantener a la familia, pueden hacer que uno olvide su naturaleza espiritual y su potencial. Como enseña el Rebe Najmán (Likutey Moharán I, 54:1), “La persona debe cuidar su memoria, para no caer en el olvido. El olvido es paralelo al concepto de un “corazón moribundo” (el corazón es un aspecto de Biná, que se refiere al futuro) y que prevalece entre aquellos que consideran este mundo corpóreo como el único mundo que existe. El principal esfuerzo de la memoria debe ser recordar la memoria del futuro”.

El Rebe Najmán enseña que la plegaria, la canción y la alegría ayudan a la memoria y combaten el olvido. Mediante la plegaria uno puede cuidar la memoria y mantenerse constantemente consciente del Mundo que Viene

…Y Olvidando el Pasado

El Rebe Najmán enseña también que la tendencia humana hacia el olvido es, en cierta manera, sumamente beneficiosa:

Si no olvidaras, te sería absolutamente imposible servir al Santo, bendito sea. Recordarías todo lo pasado y los recuerdos desagradables te hundirían y no te dejarían elevar. Todo aquello que intentaras sería constantemente opacado por los recuerdos de tu pasado. Pero el Santo, bendito sea, te ha dado el poder del olvidar y dejar de lado el pasado. El pasado se ha ido para siempre y no es necesario traerlo otra vez a la mente. Debido a que puedes olvidar, no tienes que ser dominado por el pasado. Esto es algo muy importante de comprender al servir al Santo, bendito sea. La mayor parte de la gente se siente mal por sus acciones pasadas, especialmente durante la plegaria. Cuando una persona recita sus plegarias, sus devociones se ven confundidas generalmente por los recuerdos.  Es posible que piense en sus negocios o en los problemas que tiene en su casa, preocupándose por algo que hizo mal o algo importante que no hizo. Aunque intente servir al Santo, bendito sea, mediante la plegaria o el estudio, puede estar preocupado pensando en sus muchos errores y faltas. Este es un problema universal y cada persona reconoce sus propias dificultades. El mejor consejo para esto es simplemente olvidar. Tan pronto como un evento doloroso queda atrás de ti, olvídalo por completo y nunca vuelvas a pensar en él. Comprende bien esto, pues es un concepto fundamental (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #26).

Continua el Rabí Najmán:

En nuestra literatura sagrada, encontramos que el Santo, bendito sea, nos dio el poder de olvidar, de modo que siempre podamos apreciar la Torá como si fuese la primera vez que la estudiamos. Debido a que olvidas, puedes volver a estudiar una lección o revisarla, que es como volver a aprenderla; así podrás apreciarla tanto como la primera vez que la estudiaste. El Midrásh asemeja esto con unos trabajadores que han sido contratados para volcar agua dentro de barriles que tienen su fondo perforado. Cuanta más agua vierten dentro de los barriles, más se filtra hacia afuera. Los tontos se quejan, “¿para qué trabajar en vano?(…) Pero los sabios responden, “¿Y cuál es la diferencia? ¿acaso no nos pagan por día para hacer este trabajo? Si el barril pierde, nuestro salario no se ve reducido” (Viakrá Rabah 19:2).

La misma actitud debe aplicarse a tus estudios sagrados. Es posible que olvides, pero tu recompensa no se ve reducida. En el futuro, el Santo, bendito sea, hará que cada uno recuerde todo lo aprendido, aunque lo hubiera olvidado durante su vida.

El sueño del Faraón

Al hablar respecto del olvido, el Rabí Natán advierte que uno debe cuidarse del “sueño del Faraón”. La Biblia relata que el Faraón soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas. Luego de tragar a las vacas gordas, las vacas flacas no mostraban señales de haber consumido una “vaca gorda”. El sueño alude a la tendencia de la gente para “tragar todo el bien” que existe en sus vidas, es decir, olvidar el bien tan absolutamente que ni siquiera una traza de su memoria permanece. Es verdad que uno debe olvidar las malas acciones y errores pasados que podrían inhibir el crecimiento espiritual, y que debe recordar las equivocaciones pasadas para trabajar sobre ellas y corregirlas. Aún así, uno debe recordar el bien que ha hecho. Mantener lo positivo en la mente permite que uno pueda recurrir a su fuerza interior para crecer continuamente. Esto puede llevar a la persona hacia la alegría, la cual a su vez cuida su memoria (Likutey halajot, N.I.S. 4:7).

Explica también el Rabí, que PaRó (Faraón en hebreo), está relacionado con HaFRa’ a, “interferencia”, implicando los pensamientos discordantes y los engaños que infiltran nuestra mente.

Veinticuatro horas de noticias

¡Daat (el intelecto) es la vida misma! Likutey Moharán I, 1:2

De acuerdo con los medios, no podemos vivir sin las noticias. La cuestión es, ¿cuáles noticias? ¿Por qué, de hecho, el mundo está tan obsesionado por las noticias?

Hemos visto que Dios infunde el poder de renovación en cada día. Así, cada día posee sus propias “novedades del día”, en las cuales uno puede encontrar el sabor de la frescura de la Creación de Dios. Mas aún, hemos visto que la recompensa del Mundo que Viene es un constante aumento del nivel del conocimiento de la Divinidad. Así, nuestro apetito por las noticias es de hecho un deseo instintivo de Daat, esto es, de la Divinidad, la fuente de la vida. Dado que el concepto de Creación -las innumerables novedades que Dios trae a la existencia cada día – corresponde a Jojmá y Biná, la mente posee una tendencia innata a buscar siempre aquello que es nuevo . Qué novedad uno busque es elección de cada uno. Uno puede ser alimentado por la elección hecha por el periodista de turno, o puede buscar la verdadera novedad y la refrescante renovación que se encuentra en cada día, que puede vigorizarnos con un nuevo impulso a la vida.